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Ciclismo: ¿montar en neumático o tubular?

Ya sea por ocio o por búsqueda de rendimiento, el ciclismo afecta a gran parte de los franceses. Y por una buena razón, casi 14 millones de franceses dicen que se montaron en su bicicleta en 2016. Pero no todos son iguales una vez en el sillín.

Hay tres tipos de ciclistas. El primero se llama “vélotaf” y se dirige a su lugar de trabajo en bicicleta. Son cada vez más numerosos en las grandes ciudades y desean escapar del transporte público o de los atascos. Luego viene el ciclista “aficionado” que cabalga para su propio placer sin buscar rendimiento. Y finalmente, el ciclista “competitivo”. Muy exigente, está buscando equipos de alto rendimiento que le permitan ahorrar unos segundos en su segmento favorito de Strava.

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Antes de decidir qué colocar en sus llantas, debe comprender la anatomía del neumático y el tubular. Si bien a primera vista es difícil distinguir los dos cuando se montan en la llanta, su diseño diverge de muchas maneras. El neumático es un sobre abierto que se coloca en una llanta dedicada. Consiste en una carcasa de hilo natural, seda o incluso nailon, un refuerzo a prueba de pinchazos y finalmente un canesú. Este último está encolado o vulcanizado. La manguera es, por su parte, un tubo cilíndrico cerrado por una costura o por un sistema de fabricación. Tiene exactamente los mismos componentes que el neumático, es decir, carcasa, refuerzo antipinchazos y banda de rodadura. Aquí, el yugo y la carcasa se vulcanizan. Pero para las carcasas cosidas, la regla se pega a mano. Por último, la llanta tubular tiene un perfil redondeado al que se pega. Debe saber que, incluso cuando se produce industrialmente, la carcasa requiere un conocimiento avanzado.

Neumáticos o tubulares: ¿qué elegir?

Al conducir, en primer lugar, los dos no se comportan de la misma manera. Por el diseño de su carcasa, el neumático es un producto rígido, en particular gracias a la banda de rodadura. Con su goma de varias densidades, la banda de rodadura permite la yuxtaposición de bandas paralelas en el neumático. Por tanto, el agarre se obtiene inclinando la bicicleta en las curvas. A la inversa , el tubular que no tiene la rigidez del neumático por la presencia de una cámara de látex se lleva más fácilmente si ya no es natural que se mueva en todas direcciones. Una característica que le permite adaptarse mejor al relieve de la carretera. Además, al estar inflado con menos presión, es más cómodo y ofrece una buena sensación en las subidas. Por lo tanto, no es necesario un agarre en ángulo especial, como puede ser el caso del neumático. Pero en carreteras mojadas, el agarre del tubular a veces puede ser deficiente.

Cuando se trata de rendimiento, debes tener en cuenta la resistencia a la rodadura; un buen neumático con poca resistencia. El neumático parece ser el mejor aquí. Un buen punto que se debe en particular a que la rigidez de su carcasa consume menos energía que las paredes laterales del tubular. Sin embargo, si nos detenemos en la cuestión del confort, es el tubular el que ocupa el primer lugar gracias a su diseño estructural que filtra los golpes. Es esta flexibilidad la que, junto con el buen agarre de la rueda en el suelo, es la fuente de esta comodidad.

También surge la cuestión del peso. Para el mismo producto, la carcasa será la más ligera. Para el neumático, se debe sumar el peso del neumático, la cámara y también el fondo de la llanta; aproximadamente 50 a 60 gramos más por cada rueda. Y con esta cuestión de peso, viene la de practicidad. De hecho, es imposible reparar una manguera al costado de la carretera. Debería tener una o dos carcasas, lo que necesariamente ocupa espacio. Y si imaginas que es así, tendrías que descoser la funda trenzada, reparar la cámara, volver a montar todo, coserlo y finalmente proceder con el pegado. La reparación de una llanta es más conveniente y la puede realizar un novato.

Jean-Pierre Giorgi - Marathon de Paris - STIMIUM

Según estas comparaciones, el tubular se ve por encima del neumático. Pero para bicicletas de ciclo o ciclistas que viajan exclusivamente por placer, el neumático es, por supuesto, la mejor opción. Lo mismo ocurre con los ciclistas aficionados, al menos inicialmente, los fabricantes ofrecen hoy en día neumáticos cada vez más sofisticados. Siempre que busques emociones fuertes o subas de nivel, los tubulares serán la mejor opción.

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